El lunes 20 de julio de 2026 la Facultad de Artes fue el escenario de la conferencia LIBERAR LOS FANTASMAS («Y cuando pasó el puente, los fantasmas vinieron a su encuentro») que brindó Michel Marx, profesor de guion de la Escuela Nacional de Cine Louis Lumière de París.
La profesora Gabriela Guillermo presentó a Marx como un “amigo de la casa” y agradeció el apoyo del Centro Franco-Uruguayo de Altos Estudios de la Universidad de la República, la Embajada de Francia y la Licenciatura en Lenguajes y Medios Audiovisuales del Centro Universitario Regional Este (CURE) de Maldonado.
Durante su exposición, Marx propuso múltiples fragmentos de películas para reflexionar sobre la construcción de personajes, «lo no dicho» y las diferentes formas en que se manifiestan los fantasmas en el cine.

Las máscaras
Marx comenzó explicando la etimología de la palabra «personaje», la cual proviene del término latino persona, que significa «máscara». Recordó que en el teatro griego los actores utilizaban máscaras pesadas con un hueco diseñado para dejar pasar el sonido, dando origen al concepto per sonar (sonar a través de).
Bajo esta premisa, Marx señaló que tanto los personajes de ficción como las personas reales son «falsos» en el sentido de que utilizan máscaras para sobrevivir en la sociedad. Apoyándose en Aristóteles y Sigmund Freud, explicó que la vida humana transcurre en una lucha constante entre las pulsiones o deseos internos y los límites impuestos por la educación, la moral y la familia.
“Todo esto para decir que en el cine finalmente vemos lo que Jean – Luc Godard dice así, observar personas es observar mutaciones, cambios. (…) Y en la las películas, lo que hacemos en realidad es que alrededor de un protagonista, de un personaje, ponemos lo que finalmente corresponde a una palabra: la difracción”, expresó Marx.
Según el profesor de guion, así como sucede con la difracción de la luz, las/os realizadores suelen colocar alrededor del protagonista a otros personajes que representan aquello que el propio protagonista no puede asumir abiertamente. De esta forma, los seres humanos somos múltiples y cargamos con los «fantasmas» de nuestros ancestros (padres, abuelos y entorno).
Para ilustrar estas mutaciones, el profesor analizó obras cinematográficas como Gran Torino de Clint Eastwood, Crímenes y pecados y Match Point de Woody Allen. En estas últimas, mostró cómo los personajes proyectan sus acciones y culpas a través de otros.
El valor de la elipsis, «lo no dicho» y el silencio
Marx defendió que el guion cinematográfico debe trabajar con el «fuera de campo» y lo «no dicho». Como ejemplo, contó una anécdota de rodaje del director Wong Kar-wai, quien en el montaje decidió retirar una escena de amor filmada. Esta omisión provoca que el espectador busque activamente: “la mayoría de la gente que vio esa película se queda con la pregunta, pero ese hueco es la parte perdida que provoca la emoción. Porque lo que está dicho no provoca emoción, es el silencio que provoca la emoción, porque el silencio es algo que no se dice, pero que existe”, explicó.
Los «fantasmas» en el cine
A través de la proyección de diversos fragmentos de películas, Marx analizó cómo se manifiesta la presencia de los fantasmas y qué funciones cumplen en el desarrollo de los personajes. En La familia sumergida (dir. María Alché) los fantasmas que aparecen guían a la protagonista y la ayudan a que persiga sus propios deseos. En Las cosas de la vida (dir. Claude Sautet) el protagonista es su propio fantasma debido a la culpa.
Por otra parte, en El carnicero (dir. Claude Chabrol) el padre del protagonista es el verdadero «fantasma» que representa el origen del sufrimiento y traumas del personaje. Finalmente, en Nocturno hindú (dir. Alain Corneau, adaptación del libro de Antonio Tabucchi) el protagonista emprende un viaje a la India para buscar a un amigo perdido, solo para descubrir que el fantasma al que busca es a sí mismo.
La jornada concluyó con un espacio de intercambio de preguntas y respuestas con el público asistente.
Escuchá la conferencia:
