El viernes 31 de julio de 2026 se realizó el conversatorio “Riquezas y desafíos de una facultad realmente inclusiva”, organizado por las unidades académicas de Enseñanza e Inclusión Educativa (UAAEIE) y de Formación y Apoyo Docente (UFAD), con el propósito de dialogar sobre los desafíos de convivencia, bienestar e inclusión en la facultad.
En el encuentro participaron la Lic. en Trabajo Social María Ortega y la Lic. en Psicología Lourdes Cresci, del equipo psicosocial de Bienestar Universitario, y se contó con la presencia de integrantes del Núcleo interdisciplinario de Comunicación y Accesibilidad.

La jornada, que estuvo dirigida a docentes y personal técnico, administrativo y de servicios (TAS) de la facultad, se desarrolló en el salón 318 donde se trabajó primero en una modalidad de exposición dialogada y luego se conformaron grupos, con el objetivo de sostener una comunicación cercana, para abordar las problemáticas y potencias en relación a la inclusión de nuestra comunidad.
La instancia sirvió para presentar a la Unidad de Enseñanza e Inclusión Educativa, creada a fines del año 2023, que en articulación con el Servicio Central de Inclusión y Bienestar de la Universidad de la República, Decanato y Bedelía se han abocado a los protocolos de actuación ante situaciones en las cuales las/os estudiantes requieren de un apoyo especial.
La Unidad de Enseñanza e Inclusión Educativa está integrada por las docentes Florencia Martinelli, Noelia Rodríguez y Florencia Castelar.
En ese contexto, Martinelli explicó que este tipo de instancias busca poner en diálogo las riquezas y los desafíos que “venimos afrontando en la facultad”. La propuesta es “dialogar y percibir que todo el servicio está trabajando en esta dirección y encontrar, también guiadas por el equipo psicosocial, qué recursos tenemos, qué recursos no tenemos y entrar en este diálogo para tener alguna idea más común de en qué situación estamos en el servicio ahora y cómo podemos trabajar hacia el futuro”, expresó.
Por otra parte, Martinelli contó que actualmente se trabaja en que los protocolos de actuación para el apoyo a estudiantes, sean orgánicos, integrando al equipo psicosocial del Bienestar Universitario, y se prioriza la perspectiva de derechos y la singularidad de cada trayectoria estudiantil, superando el modelo de integración por uno de inclusión y accesibilidad.
El acompañamiento del equipo técnico de Bienestar Universitario
Ortega y Cresci explicaron que los casos y ámbitos que desde Bienestar Universitario se acompañan son múltiples (situaciones de salud mental, orientación a situaciones de violencia basada en género, adecuaciones curriculares, discapacidad, situaciones de consumo problemático de sustancias). Su rol de intervención es técnico y se complementa a la labor de las docentes de la Unidad de Enseñanza e Inclusión Educativa de nuestra facultad y unidades de apoyo a la enseñanza estudiantil de otros servicios.
El conversatorio se centró en aquellas situaciones de salud mental o adecuaciones curriculares, procesos de acompañamiento a las trayectorias desde una perspectiva de inclusión.
Ortega hizo una puntualización acerca del término “inclusión”, que refiere a las estrategias que los propios espacios deben realizar para que todas y todos puedan transitar en ellos, y se lo concibe desde una perspectiva del derecho. “Nosotros nos referimos a las estrategias que los espacios tienen que realizar para que todas y todos podamos transitar en ellos. Esa es la diferencia con la palabra integración. La integración requiere que el sujeto se adapte al contexto en el que está”, explicó.
Para el equipo, los diagnósticos clínicos no definen a la persona; y se prioriza la autopercepción de las dificultades y el cuidado riguroso de la privacidad de la información. Además los informes de adecuación curricular que elaboran son singulares, flexibles y contienen recomendaciones, pero nunca sustituyen el intercambio directo con cada estudiante.
Por último, aunque la universidad se ampara en leyes nacionales y convenciones internacionales sobre discapacidad, actualmente un grupo de trabajo (junto con la Comisión Central de Inclusión y la Red Temática de Discapacidad) está elaborando un protocolo de inclusión educativa y laboral propio para la universidad, adaptado del protocolo del MEC de 2022. Asimismo, se promueve el uso de recursos del NICA (Núcleo Interdisciplinario de Comunicación y Accesibilidad) para que docentes puedan diseñar cursos accesibles desde el inicio.
