Estudiantes de Artes participaron en el rediseño accesible de una publicación de la Asociación Down del Uruguay

En el marco del Día Nacional del Libro, el próximo 26 de mayo se presentará la “Segunda Encuesta nacional de personas con Síndrome de Down”, una publicación realizada en el marco del proyecto Compromiso Colectivo y desarrollada en conjunto entre la Asociación Down del Uruguay (ADdU), el Núcleo Interdisciplinario de Comunicación y Accesibilidad (NICA) y estudiantes y docentes de cuarto año de la Licenciatura en Diseño Gráfico de la Facultad de Artes.

Como antesala a la presentación, estudiantes que participaron del proceso de rediseño compartieron una instancia de conversación con la Unidad de Comunicación de la facultad para reflexionar sobre el trabajo realizado, los desafíos del diseño accesible y los aprendizajes personales y colectivos que atravesaron esta experiencia.

Fotografía: Mariana Imhoff

En el encuentro participaron Romina Cremella, Valeria Novo, Claudia Tehlikian, Romina Mendaro, Sabrina Cácaro y Agustín Silva, en representación del grupo más amplio de estudiantes que trabajó en el proyecto junto a un equipo docente conformado por Zulma Giménez, Samantha Castro, Mauro San Martín, Mariana Imhoff y Elina Zurdo.

El proyecto contó además con el apoyo y la participación de otros servicios universitarios que integran el NICA, y el Prorrectorado de Extensión y Programas Integrales de la Universidad de la República, en el marco de una propuesta vinculada a la extensión universitaria.

Su punto de partida fue el libro creado para presentar la “Primera Encuesta nacional de personas con Síndrome de Down”, una publicación accesible elaborada previamente por la Asociación Down del Uruguay. A partir de ese antecedente, el equipo trabajó en el rediseño integral de la nueva edición, llegando a su actual maquetación, con lectura fácil y pictogramas pensados para el contexto cultural uruguayo y las experiencias concretas de las personas participantes.

Durante la conversación, las y los estudiantes contaron cómo fue enfrentarse al desafío de transformar conceptos complejos en recursos visuales simples, comprensibles y culturalmente cercanos. También recordaron que, antes de comenzar el trabajo concreto sobre el libro, pasaron por un proceso de formación y reflexión sobre accesibilidad, comunicación y derechos humanos.

Uno de los aspectos que atravesó al grupo fue el encuentro con las personas participantes de la Asociación Down del Uruguay. Recordaron las inseguridades iniciales, el miedo a no saber cómo dirigirse correctamente a ellas y ellos y cómo ese vínculo se fue transformando a medida que avanzaban los talleres. “Después vimos que era algo mucho más natural” recordó Valeria.

Lejos de sentirse como un trabajo realizado “para otros”, el proceso terminó convirtiéndose en una experiencia profundamente colectiva, donde las decisiones se construían en diálogo permanente. “No solamente diseñamos nosotros, sino que trabajamos con ellos; diseñamos juntos”, expresó Romina M, al recordar las instancias de intercambio y validación.

A medida que avanzaban los talleres, el grupo comenzó a revisar constantemente las decisiones gráficas y a poner a prueba imágenes, símbolos, colores y formas de organización de la información. Muchas veces, recursos que inicialmente parecían claros terminaban teniendo otras interpretaciones cuando se sometían a validación mediante distintas dinámicas junto a integrantes de la asociación.

“Había cosas muy sencillas que para nosotros eran entendibles y para ellos significaban algo totalmente distinto”, contó Sabrina. Entre los ejemplos aparecieron pictogramas vinculados al género, la movilidad en la ciudad, las terminales de ómnibus o datos estadísticos.

Ese proceso llevó también a discutir cómo construir imágenes accesibles sin caer en la infantilización. “Lo que quisimos hacer fue que los pictogramas fueran amigables para ellos, pero que no pasaran a ser infantiles”, explicó Romina C.

A partir de las devoluciones realizadas en los talleres, comenzaron a incorporarse referencias visuales sobre el contexto local, situaciones cotidianas reconocibles y nuevas formas de organización de la información que facilitaran la comprensión del material.

Así aparecieron elementos como paradas de Cutcsa, referencias a trabajos reales, colores para diferenciar capítulos, códigos QR separados por secciones y distintos recursos gráficos pensados para facilitar la orientación dentro del libro.

Además del rediseño visual, las conversaciones con integrantes de ADdU llevaron al grupo a repensar otros aspectos materiales de la publicación, como el formato, el tipo de encuadernación, el tamaño o el material de las tapas. “Ellos planteaban que el tamaño anterior les resultaba incómodo”, recordó Valeria al hablar sobre las decisiones editoriales tomadas durante el proceso.

A lo largo del proyecto también aparecieron discusiones sobre el rol social del diseño y sobre la necesidad de pensar la accesibilidad más allá de esta experiencia puntual. Claudia destacó cómo la experiencia les permitió conectar el diseño con problemáticas reales y visualizar “que el diseño sea algo más que el marketing y lo comercial y se use para cosas útiles”.

Sabrina, por su parte, reflexionó sobre cómo la experiencia les dejó una nueva forma de mirar el entorno. “El mundo todavía no es accesible”, señaló durante la charla.

Las y los estudiantes coincidieron además en que el proyecto modificó su manera de pensar el diseño y la comunicación. “Encontré dentro del diseño esto que me llena”, compartió Romina C. “El diseño es comunicación y tiene que comunicar porque las personas usuarias lo tienen que entender”.

Hacia el final del encuentro también aparecieron reflexiones sobre accesibilidad, educación y derechos. Varias personas coincidieron en que la experiencia les dejó nuevas preguntas y una sensación de responsabilidad frente a las barreras que siguen existiendo. “Quedó como un sentido del deber”, expresó Sabrina. “Te das cuenta que el mundo todavía no es accesible”.

En esta misma línea, Agustín señaló la importancia de “alzar la voz por esas cosas que el mundo no se da cuenta que no tiene”, recordando situaciones cotidianas como la ausencia de rampas en distintos edificios educativos.

Por su parte, Valeria recordó la experiencia como “el broche de oro” del cuarto año, un espacio donde “aplicamos todo lo que veníamos aprendiendo” durante la carrera.

Durante el encuentro, no faltó el agradecimiento a todo el equipo docente que acompañó de cerca el paso a paso, les permitió trabajar sobre una experiencia real, y sobre todo, les mostró que como estudiantes de diseño tienen el poder para hacer la diferencia.

La actividad de presentación del libro se realizará el próximo martes 26 de mayo, de 18 a 20 h, en la Sala D del Espacio Colabora (Arenal Grande y Mercedes) y contará con interpretación en Lengua de Señas Uruguaya.

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