El conversatorio «Más allá de los libros» reunió a estudiantes, docentes y especialistas para reflexionar sobre el rol de las bibliotecas, la producción artística y el compromiso institucional frente al racismo estructural.

El pasado viernes 4 de setiembre, la Biblioteca de la Facultad de Artes fue sede del conversatorio «Más allá de los libros: arte, memoria y bibliotecas para una Udelar antirracista», organizado conjuntamente por la biblioteca y el Colectivo de Estudios Afrolatinoamericanos.
La jornada tuvo como hito central la inauguración y consolidación de la nueva Colección Antirracista de la Facultad de Artes, una iniciativa promovida por el colectivo, que contó con la asignación de fondos por parte de Decanato y donaciones bibliográficas para su puesta en marcha.
Al inicio de la actividad se saludó al colectivo profesional por el Día Nacional del Bibliotecólogo/a y se expresó solidaridad institucional ante el intento de feminicidio ocurrido en la Facultad de Medicina, ratificando la necesidad de que la Universidad sea un espacio seguro para todas y todos.
Durante la apertura, el docente y coordinador del Colectivo de Estudios Afrolatinoamericanos, Julio Pereyra, explicó que la iniciativa surgió tras constatar la escasa presencia de materiales sobre afrodescendencia en el sistema de bibliotecas de la universidad (BIUR). Pereyra enfatizó que, luego de que la Universidad de la República se declarara como institución antirracista en 2023, resultaba imprescindible generar condiciones materiales concretas para respaldar ese compromiso académico y político.
Las bibliotecas como espacios de poder y el cuerpo como archivo
La Licenciada en Bibliotecología e investigadora Florencia Egaña Lachaga señaló que las bibliotecas no son espacios neutros, sino estructuras de poder donde se decide cómo organizar el conocimiento y qué saberes se visibilizan u omiten. Egaña advirtió sobre los riesgos del epistemicidio y el memoricidio, e instó a expandir la noción tradicional de catálogo reconociendo el cuerpo como archivo de memoria, especialmente en el ámbito de las artes y las corporalidades afro. Además, convocó a los profesionales de la información a asumir un rol activo en la transformación de las colecciones.
Por su parte, la Licenciada en Artes Plásticas y muralista Onnika Santos Pastoriza reflexionó sobre la soledad que enfrentan los estudiantes afrodescendientes en la educación superior y la tendencia histórica a tratarlos como objetos de estudio en lugar de sujetos creadores e intelectuales. Santos subrayó la urgencia de garantizar representatividad afro en los planteles docentes y en los jurados de evaluación artística, recordando que el antirracismo debe construirse de manera horizontal y como una responsabilidad de toda la sociedad.
Arte, incomodidad y sostenimiento colectivo
Desde el campo de la performance y las artes visuales, la estudiante y activista Ana Laura Pedraja Arévalo compartió cómo su práctica artística aborda la historia colonial y la reafirmación de las memorias de sus ancestras. Pedraja expresó que la creación de esta colección bibliográfica en la facultad constituye una «piedra fundamental» que brinda un respaldo tangible a las trayectorias estudiantiles afro, permitiéndoles investigar y crear sin sentirse en soledad.
Desde una postura fuertemente crítica e interpeladora, Pedraja visibilizó los obstáculos estructurales y la violencia cotidiana que atraviesan las trayectorias educativas de las personas afro. La estudiante y performer relató las dificultades socioeconómicas enfrentadas durante su paso por la universidad y denunció la falta de docentes afro que acompañen los procesos de creación y producción artística conceptual. Asimismo, describió sentir el racismo a nivel visceral y corporal, comparándolo con «agarrar un cable pelado con un pie en el agua», y cuestionó que ante las situaciones de discriminación prime el silencio o la culpa en lugar de asumir responsabilidades. En su intervención, interpeló al auditorio y a la docencia universitaria a romper con la comodidad, cuestionar los privilegios de la blanquitud y asumir una postura activa ante la desigualdad racial
Al cierre del panel, Julio Pereyra reafirmó el valor de las perspectivas interseccionales y apeló a la necesidad de «abrazar la incomodidad» para desestructurar las dinámicas de poder en el aula y en la producción académica.
Un diálogo abierto con la comunidad
El encuentro culminó con un intercambio fluido con el público asistente, en el que se abordaron temas como el colorismo, la percepción social de lo racial, el racismo envolvente cotidiano y los desafíos que atraviesan las familias interraciales. Tanto los panelistas como el equipo de biblioteca reafirmaron su voluntad de dar continuidad a estos espacios para avanzar hacia una descolonización del conocimiento y la construcción colectiva de una universidad antirracista.

